Desarrolla tus proyectos de diseño de la forma más eficaz y satisfactoria posible

4 de diciembre de 2023

En este año y medio de trabajo, hemos pasado por muchas fases y formas distintas de gestionar nuestros proyectos de diseño. Hemos experimentado, nos hemos equivocado y hemos cambiado muchas cosas, sí, pero siempre buscando la mejora e intentado optimizar al máximo posible nuestro tiempo y nuestros recursos.

Hasta la fecha no hemos encontrado la fórmula del éxito, esa que digas “Wowww, ¡lo tenemos!”, pero hemos alcanzado un flujo de trabajo lo suficientemente óptimo como para compartirlo con el mundo.

No te vamos a enseñar a priorizar, ni a hacer listas, ni a gestionar tus To Do’s (sí, a veces hay que ser un poquito organizado), si no que te vamos a mostrar los pasos o etapas que nosotros efectuamos para que puedas desarrollar tus proyectos de diseño de la forma más eficaz y satisfactoria posible.

¡Empezamos!

El briefing

Ya seas diseñador, publicista, carpintero, o tengas cualquier otra profesión “bajo demanda”, seguro que te gusta recibir unas pautas antes de arrancar con tus proyectos.

Recibir un buen briefing es fundamental para sacar el trabajo adelante. En él deberán venir recogidos todos los detalles que necesitarás saber para realizar tu trabajo.

A veces la gente infravalora la importancia que esto tiene, convirtiendo el brief en una llamada rápida entre reunión o reunión, un email sin apenas detalles o un simple WhatsApp escrito mal y rápido.

Exige siempre (en la medida de lo posible) un brief bien elaborado y que quede constancia de ello por escrito. Piensa que un brief mal dado puede costarte tu tiempo, tu dinero e incluso tu reputación. De este modo, si el resultado final no se ajusta a lo que el cliente tenía en su mente, siempre podréis recurrir a ese documento para ver quién estaba en lo cierto.

Estudia el mercado y define tus referencias

Una buena investigación previa antes de arrancar con el trabajo te puede ahorrar muchísimo esfuerzo a futuro. Estudia y entiende el contexto en el que se desarrollará tu proyecto: entender el mercado, a la competencia y al usuario final que verá tu diseño es fundamental.

Hacer un trabajo previo de investigación, análisis y búsqueda de referencias también hará que abras tus miras, lo que hará que en las siguientes fases puedas explorar por nuevos caminos que seguro hasta la fecha no te habías planteado.

“El rol de un buen diseñador es anticiparse, como un buen anfitrión lo hace con las necesidades de sus invitados.“ — Charles Eames

Brainstorming (o cómo definir conceptos sin morir en el intento)

Ha llegado el momento de ponerse en modo creativo. ¿Lo mejor de todo? Que es barato. Sólo necesitarás tu coco y un sitio donde poder tomar notas.

La lluvia de ideas (pese a que su nombre así lo indique) no se centra sólo en sacar ideas. Por tu mente podrán aparecer sensaciones, estados de ánimo, colores y toda clase de imágenes que te lleven a algo evocador. ¡Te recomendamos que también las apuntes! Nunca se sabe de donde podrá venir la inspiración.

Por lo general, a nosotros nos gusta pensar primero por separado. Ir tomando notas, apuntes, reflexiones que podamos releer y madurar en nuestra cabeza.

Una vez estamos contentos con alguna de las ideas, ya es cuando nos sentamos junto al equipo y las ponemos todas en común. ¿Un consejo? No te guardes ni una sola. Compártelas todas por descabelladas que te parezcan y sin miedo a ser juzgado, porque nunca sabes cuando la otra persona podrá hacer su “magia” y lo que a ti te parecía algo insignificante, puede terminar convirtiéndose en el próximo Cannes.

Dar cera, pulir cera

Una vez estés contento con el resultado, es hora de perfilar los detalles y darle vida al concepto.

No vamos a mostrarte las pautas que deberían de englobar tus diseños, pero en esta fase es donde toca realmente lucirse y mostrar todas tus habilidades como diseñador. De nada vale un gran concepto si el diseño no lo acompaña (piensa que las cosas siempre entran primero por el ojo).

Experimenta, juega, prueba, equivócate y vuelve a empezar. Así hasta que des con algo que realmente merezca la pena mostrar al mundo.

Comparte con cliente y acepta las críticas

Compartir con cliente la propuesta es fundamental. Procura montar una presentación bien estructurada, concisa y definida, en la que muestres todo el proceso que te ha llevado hasta el diseño final.

A nadie le gusta pasarse horas de reunión, así que procura crear una presentación “corta” que muestre el proceso de forma sintetizada y una más larga y detallada que puedas enviar para revisión y que muestre todo lo que te ha llevado hasta el resultado final.

Ante todo, no subestimes el feedback de tu cliente. Puede que tú como diseñador seas el experto, pero entiende que el cliente es quien mejor conoce su marca y sabe (por lo general) lo que quiere.

En este punto deja a un lado tus egos, encaja las críticas y acepta todas las recomendaciones. Hazle ver también tu punto de vista como profesional, pero no te frustres si no lo consigues y aplica la filosofía “Lo quieres, lo tienes”. Al fin y al cabo, el cliente es lo primero, quien te da de comer y quien tiene la última palabra.

Retrabajo

Una vez compartida la propuesta con cliente pueden pasar 2 cosas: que el cliente quede satisfecho con el resultado, o que quiera/necesite aplicar algunos ajustes.

Si tu cliente queda contento a la primera, ¡enhorabuena!, puedes pasar al último punto. Si por el contrario tu cliente quiere cambios, te tocará afinar en base al feedback.

Pero tranquilo, no estás solo. Por norma general, el proceso de diseño requiere de múltiples revisiones. Si tu cliente es una multinacional, ten en cuenta que habrá más de una parte implicada y cada una puede tener su propia visión u opinión al respecto.

Lo importante es unificar comentarios y estar alineados para conseguir que el retrabajo te dé el menor número de quebraderos de cabeza posible.

¡A por el aprobado!

Si tu cliente necesitó cambios, es el momento de que vuelvas a compartirlos con él. Vuelve a montar una presentación escueta (esta vez no incluyas toda la parte previa de investigación, ve al grano). En este punto el cliente esperará ver el resultado final sin tener que pasar otra vez por todo el proceso.

Si hiciste las cosas en base al feedback, es probable que obtengas el ok definitivo del cliente. Si, por el contrario, la propuesta no termina de encajar, habla con tu cliente e intenta entender el porqué. Si en este punto consideras que sus comentarios o recomendaciones no se ajustan al briefing inicial o se alejan del planteamiento inicial, lo ideal sería reajustar el presupuesto en base a la nueva propuesta.

Entrega final y seguimiento

Una vez hayas preparado los archivos finales, enviado a imprenta, publicado en redes o cualquiera que sea el soporte de tu producto final, es importante que realices un seguimiento de este.

Esto te ayudará a conocer la respuesta del público y a comprender qué tal se ha acogido el diseño. Evalúa su éxito y sobre todo, quédate con los aspectos que se puedan mejorar; ya que es probable que esos learnings puedas aplicarlos en tu próximo proyecto.

En definitiva, el proceso de diseño es un proceso complejo que requiere de investigación previa, una buena planificación y mucha creatividad. Tener un buen brief será clave para poder enfocar el proyecto de la manera adecuada y obtener resultados efectivos en la comunicación y respuesta de nuestro target.

Además, tener una planificación previa y bien calendarizada ayudará a que todas las partes implicadas (tanto diseñador como cliente) se coordinen de forma responsable.

¿Y tú? ¿Qué otras fases o etapas crees que no pueden faltar en el desarrollo de tus proyectos? ¡Compártelas con nosotros para seguir mejorando!

Tags

What do you think?

More notes